martes, 9 de junio de 2009
Amistad
...va por ti. No me olvido de quien eras. Nos vemos al otro lado.
jueves, 28 de mayo de 2009
Interludio 11
-Asique, segun tu, ¿la realidad es erronera?
-La realidad casi siempre es erronea
martes, 26 de mayo de 2009
¿Que anhelas?
-PerdonaSe incorporo sobre los codos, se inclino, lo beso. Se movio de pronto, lo abrazo. En silencio.
-Di algo
-No me gustaria perderte
-Pero si me tienes
-Esta noche tendra final
-Todo tiene un final- respondio con aires filosoficos.
-No- dijo el- No quiero que sea asi. Estoy cansado. Demasiado cnasado para aceptar la perspectiva de finales que son principios, tras los que hay que comenzar de nuevo. Yo quisiera...
-No hables- con un rapido y suave movimiento le puso un dedo sobre los labios- No me digas lo que quieras ni lo que anheles. Porque podrian ser que no fuera a cumplir tus deseos y eso me doleria.
El guardo silencio durante unos segundos.
-¿Y tu que es lo que anhelas? ¿Con que sueñas?
-Solo con cosas que se pueden alcanzar
-¿Y conmigo?
-A ti ya te tengo
martes, 19 de mayo de 2009
Martin (Hache)
No estais de acuerdo con el mundo que os ha tocado. Pero no hay salida. No podeis cambiarlo, hay que aceptar las reglas del juego. Pero vosotros no sois culpables. Porque todavia sois capaces de soltar una alarma por la revolucion que no pudo ser. ¡Sois unos farsantes hijos de puta que mereceis mis mas profundo desprecio!.
Niño, vamonos.
lunes, 11 de mayo de 2009
Y se perdieron en el viento
-Sara me dijo que estarias aqui- espero unos segundos su contestacion. Al no llegar, continuo- Me ha dolido lo que has dicho en el entierro.
-Lo siento.
-Lo se- asintio sombrio, mientras le ponia la mano en el hombro- Me he enterado de que lo sabias, desde el principio...
-Intente pararlo- le interrumpio, a la vez que le apartaba la mano-Intente salvarla.
-Lo se, te conozco- le respondio tranquilizador. Durante unos segundos se quedaron ahi, en silencio, mirando al suelo.- Hable con tu padre, y me dijo...
-¿¡Hablaste con el!?- exclamo sin contenerse.
-No te enfades, hizo bien en decirmelo. Me lo estuvo explicando todo. Entonces lo necesitaba, porque cuando el medico me dijo que el corazon era suyo... te lo juro amigo, queria morirme. Entonces me di cuenta de que seria egoista. Y tengo que cambiar... Dios, tendo que cambiar- exclamo, mientras se ponia la mano sobre su corazon. El de su hermana.- Por ella. ¿Entiendes?
-Entiendo
-¿Y que haras tu?
-¿Sobre que?
-Hombre... yo quiero cambiar. ¿Que es lo que quieres tu?
La pregutna se perdio en el viento, mientras buscaba las palabras adecuadas.
-Nada- dijo al fin- No quiero nada, no quiero que ella me perdone. Solo espero que comprendiese porque lo hice. Solo quiero lo supiera.
Y sus palabras tambien se perdieron en el viento.
lunes, 27 de abril de 2009
martes, 21 de abril de 2009
lunes, 20 de abril de 2009
Debe de haber sido dificil...
-Si... diviertete todo lo que quieras- repuso ella dirigiendole una mirada cargada con todo menos con amor.
-No, de verdad, lo digo enserio- insistio- seis años sabiendo que tenia toda esa pasta y no se la robaste. Tengo que pensar que es un trabajo que te juraste no hacer nunca. Que despues los tiempos empeoraron y te viste obligada a cruzar la ultima linea...
-Mi nombre no es Julia- le interrumpio.
-Nunca pense que lo fuera.
Cambio de marcha y adelanto al coche que le precedia. Le lanzo varias miradas de reojo. Ella se habia quedado con la mirada perdida en el paisaje, viendo como los carteles pasaban uno a uno. El silencio se apodero del ambiente. justo cuando comenzaba a abrir la boca, ella continuo.
-Lo intente- afirmo sin moverse- Deberas que lo intente. Pense: es un buen hombre, divertido, trabajador, ...
-¿Y rico?- le sugirio con una renovada sonrisa.
-Si, tenia dinero- contesto mientras sus ojos se fijaban en el, serios, desafiantes- Pense que ayudaria. Pense que si lo tenia todo lograria ser feliz. Que no iba a interesarme...
-Por Atienza, su socio- volvio a interrumpirla.
Durante unos instantes no contesto, bajo la cabeza y su mirada se poso sobre la radio apagada.
-Habia olvidado su nombre- susurro- Tendria que haber matado a Teo.
-Claro que si. El unico tio de esta historia que no se lo merece. El hombre que te conoce tal y como eres, y te sigue amando a pesar de tu traicion. No, no puedes dejarlo con vida.
El volvio a mirar de reojo, y descubrio como dos pequeñas lagrimas caian sobre su regazo.
-Ya te habia visto sin ropa- dijo el- Pero nunca pense que te veria desnuda.
-¿Es que la gente no puede cambiar?
-Depende de la persona- filosofo el- Supongo que despues de que desaparezca el dolor, volveras a ser lo que eres.
-¿ Y que es lo que soy?- pregunto con un leve murmullo.
-Una brillante, hermosa, malvada y traicionera vivora.
jueves, 16 de abril de 2009
Grandes Esperanzas
domingo, 12 de abril de 2009
In Memoriam
Philip K. Dick
lunes, 6 de abril de 2009
Ruedan las horas
Sentado en la barra de un bar, mientras las horas ruedan a mi alrededor. Con la mirada tan empañada como el cristal en el que se refleja mi silueta, rodeada de demasiadas cervezas . Pensando en la discusion que hemos tenido hace horas pego un trago al tercio que tengo en la mano.
La pregunta es hipotetica o tal vez es muy patetica. Porque sabiendo lo que se, me queda muy poco en lo que creer. Creyendo eso no se porque, me enamore de la chica. La verdad es que estoy asi desde la primera vez que le puse los ojos encima. Y la verdad es que estar asi no es muy inteligente. Ya que estoy enamorado de la chica de otro hombre. El ultimo hombre del mundo a quien quisiera joder, porque eso seria lo ultimo que haria. Y porque en su momento fue un amigo. Bueno, no fue una amigo, fue un hermano. Pero eso ya no importa, porque el esta muerto. El problema reside en que tiene una hermana. Y que "ella" tiene un puñado de tios. De chicos peligrosos, cabronazos de primera a los que no habra sentado muy bien su muerte. Lo se porque hasta hace poco yo era uno de ellos.

He aqui un pensamiento sobre "ella"."Todo lo que hace ella es por una razon" ¿Quienes es ella? Hazme caso, se que "ella" es de las que hacen que pasen las cosas. Que "ella" mueven los hilos.Que "ella" consigue lo que quiere porque puede. Pero una cosa en la que "ella" cree es en el azar. De lo contrario nunca habria jugado a su juego. Y el juego, que ella no considera tal, solo puede acabar si alguien tiene el estomago, el cerebro o las pelotas de ponerle fin. O el corazon... Espero que almenos este acabe en el corazon.
Supongo que estamos aqui porque ella queria escapar. Cuando la conoci vi en sus ojos amor. Pero ahora solo veo en ellos otro tipo de amor, no del tipo que aun refleja el cristal, sino del cruel, del peor. Amor triste. Me pregunto si es por mi o por el.
Se que estoy cometiendo un error, y conscientemente no cometo errores. Pero aqui estoy, creyendo que puedo hacerlo, y lo que es peor, creyendome capaz de solucionarlo. ¿Entonces que soy? Creo que lo llamare loco... porque no quiero ser estupido. Pero maldita sea sino me siento asi. Esto es definitivamente un sitio donde no quiero estar. Joder. ¿Como he llegado hasta aqui cuando tengo todas las razones del mundo para no estar? Reconozcamos que el mundo es un lugar muy grande. Pero para "Ella" es un caramelo.
Cojo la cerveza y de un trago la despacho. Durante un instante miro el tercio vacio. Despues lo levanto y me lo pongo en el ojo. El mundo era bastante distorsionado como estaba. Cuando lo ves a traves del fondo de una botella, todo vuelve a enfocarse. A la mierda con todo. Un caramelo jamas es tan grande como un corazon.
Dejo un billete sobre la barra y salgo a la calle. Los ultimos rayos de luz se me clavan en los ojos. Para cuando llego a la casa voy acompañado con el silencio de la noche.
domingo, 29 de marzo de 2009
sábado, 21 de febrero de 2009
Interludio 9
-¿Eso crees?
-Eso es lo que me gustaria creer.
-No sabes nada.
sábado, 14 de febrero de 2009
Saben a palomitas.
-¿Has quedado con el?
-No, esta trabajando. Con lo de San Valentin hacen horas extra- unos segundos de silencio- ¿Por que lo dices?
-Quiero verte.
Silencio.
-No podemos estar en la calle.
-Lo se.
Mas silencio.
-Bien, vente a mi casa. Hoy estoy sola.
Un rato despues, en el salon de su casa. Frente a la tele, los dos en el sofa con palomitas sobre mi regazo. En pantalla empieza Closer. Solo pasan dos segundos cuando empieza a sonar su movil. Como lo tengo mas cerca, me adelanto y se lo paso, de refilon veo un nombre en la pantalla.
-Hola...yo tambien...si...si...claro...oye, llamame dentro de un rato que ahora estoy mu liada...yo tambien...un beso.
Deja el movil encima de la mesilla y no dice nada al respecto. Asique yo no pregunto. Vuelvo a ponerla en marcha.
A media pelicula vuelve a sonar el movil. Pause.
-Dime cariño...ya te he dicho que ahora no puedo...no...lo siento...te compensare...un beso...yo tambien.
Cuelga y vuelve a dejar el movil en el mismo sitio.
-No deberias mentirle.
-¿No verdad?- su mirada me da a entender que la he cagado- De eso tu sabes mucho.
Como no tengo ni idea de que es lo que se, le doy al play, antes de que la pueda liar mas.
Acaba la pelicula. Durante unos segundos, me quedo con la sensacion de que todo eso me suena. Ña miro, se le ha quedado un resto de palomita en la boca. Antes de que me de tiempo a inclinarme sobre ella, se levanta y empieza a recogerlo todo.
-¿Sabes que?- me dice- El tio ese, el del principio...
-¿Jud Law?
-Si, ese. Me recuerda a ti.
-¿Porque? ¿Porque al final de la historia es el que se queda solo?- La boca se transforma en una mueca, que intenta pasar por sonrisa.
-No, por que es un mentiroso.
-En esa pelicula todos lo son. Ademas, ¿que te hace pensar que yo soy un mentiroso?
-Lo se- desde la otra punta de la habitacion, sus ojos se me clavan como cuchillos- ¿O ahora me lo vas a negar?
-La verdad es que no. Pero de todas formas, eso no importa. A si nunca te he mentido.
Durante un momento no dice nada, se acerca a la ventana y suber la persiana. Ha oscurecido. Me acero a ella, lentamente. En el momento que la empiezo a rodear con los brazos, ella me aparta con un leve empujon y dandome la espalda, se queda contemplando la calle.
-¿Porque nunca me has preguntado si te quiero?
-No lo se. Supongo que no quiero saberlo.
-¿Y eso porque?- su voz es apenas un susurro.
-Por que tengo mierdo de que la respuesta que me des no sea la que yo busco. Y de que si me dices lo que yo quiero oir, no te crea.
Se gira, y me abofetea suavemente, como si fuese mas una caricia que un golpe.
-Idiota.
Y se queda ahi plantada, como si con esa palabra pudiese resumir y contestar, en un instante todas nuestras dudas. Asique me acerco sin decir mas, y mi boca busca la suya. Sus labios saben a palomitas.
jueves, 12 de febrero de 2009
El olor de la mentira
-¿Como se sabe si una persona miente o no?- pregunto ella con pose pensativa.El se acerco por detras, mientras se ponia la camisa.
-No se puede saber.
-Yo creo que si- afirmo convencida, mientras se giraba hacia el.
-Segun un viejo cuento indio, los pies blancos dicen siempre la verdad. Y lo pies negros, no. Asique si un dia te encuentras con un indio y le preguntas: ¿Que eres tu, un sincero pies blancos o un mentiroso pies negros? Y el te contesta: Soy un sincero pies blancos. ¿como lo averiguarias?
Tras unos segundos de reflexion contesto, muy convencida de si misma.
-Pues mirandole los pies.
-Lleva puestos unos mocasines- repuso a la vez que se le dibujaba una sonrisa.
-Entonces creere que es un pies blancos.
-¿Y porque no un mentiroso pies negros?
Ella no se molesto en contestar. Se levanto y se le quedo mirando a los ojos, desde muy cerca, como si desde esa distancia pudiese oler la verdad. O la mentira.
-¿Dime, que eres tu?- le pregunto
-Un sincero pies blancos- dijo con voz suave y tranquila, mientras no apartaba sus ojos de los suyos.
Pasaron unos intantes antes de que ella diese la vuelta y se acercase a la cama con paso seguro. o habia olido nada.
-Ven y quitate los zapatos.
-¿Que vas a hacer?
-Ver de que color tienes los pies- Contesto con una sonrisa.
domingo, 8 de febrero de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
Sobre la mirada de un perro

Y uno sabe lo que habla, siempre habia algun perro rondando mi vida. Especialmente tres. Nochera entonces, Beltxa despues y Jara ahora. Y es que no hay nada como llegar a casa, cansado, reventado de aguantar la mierda que te ha traido el dia, y que nada mas abrir la puerta te salgan a recibir, enloquecidos de entusiasmo, moviendo el rabo y gimiendo complacido, a frotarse entre sus piernas y a dar saltos para que le acaricies. O quedarse ahi, quieto y silencioso, mirando con sus ojos oscuros y fieles, pendiente de una voz o una caricia. Incluso cuando habia alguna perra en celo o su institno de libertad lo llamaban lejos, siempre volvia (aunque siempre estaba el gilipollas de turno, haciendo los 100 metros lisos para cazarlo antes de que se lo llevase un coche) fatigado y cansado, con la cola entre las piernas, porque sabe que le espera una buena, dispuesto a llevarse lo suyo, mirandote con esos ojos que te desarman. Y dime tu cuantos humanos hacen eso, vovler a saber que les espera la de dios. Todos huimos. Y cuando llego aquel primer dia, y la Nochera, esa perra parda a la que tanto puteaban tres primos hiperactivos, tuvo que irse, invalida de las patas traseras, mi abuelo, hecho polvo, cogio entre sus manos la cabeza de su compañera durante doce largos años, y la perra estuvo moviendo el rabo y mirandonos a los ojos hasta el final, llevandose su cara, su sonrisa y sus cinco litros de lagrimas como ultima imagen en esta vida. O cuando ese pequeño diablo negro llamado Beltxa, se largo en busca de perras y jamas volvio, llevandose consigo buena parte de la felicidad que habia en la casa. Y se que cuando le llegue el dia a esta loba, que algunos insisten en llamar Jara, y me toque a mi ocupar el lugar de mi abuelo, lo hare. Porque se lo debo. Pero esa una buena perra, y la echare de menos. Y se que a mi, que no soy de lagrima facil, me hara llorar como lo hicieron los otros dos en su dia.

Asique al lelgar arriba, me he dicho que coño, he cogido el filete frio que habia en el plato y me he bajado los siete pisos saltando las escaleras hasta salir a la calle, buscando a mi pequeña Sombra del camino. Pero ya no estaba, se habia ido. Y espero que alla donde vaya, encuentre una linda perra y muchos huesos con delicioso tuetano. Y ojala, el subnormal que le dio aquel primer palo a este perro o a cualquier otro, se tropezase con su puta sombra y se partiese la crisma, Por hijoputa. Porque ya quisieramos los humanos, un apice de compasion y lealtad de estes chuchos de buen corazon. Y la verdad, podria desaparecer la humanidad entera. Podrian diezmarnos los meteoritos y las guerras, e irnos todos a tomar por culo y el planeta Tierra seguiria girando, mas tranquilo que nunca. Pero cada vez que desaparece un animal silencioso, bueno y leal, como lo fueron mis perros, como lo es este o cualquie otro, este mundo de mierda es menos generoso, menos habitable, menos noble.
lunes, 26 de enero de 2009
Memorias de un niño triste
Los dias que llovia, cuando por fin amainaba, solia llevarmelo a la azotea de nuestro edificio para enseñarle lo que habia fuera, y me imaginaba que le gustaria andar saltando por ahi, y creo que realmente lo hacia. Me gustaba pensar eso.
Pero esa vez... estaban los chicos mayores alli, y vieron lo que tenia...y me dijeron que iban a arrojar a mi sapo desde la azotea. Y lo iban a hacer, lo sabia, y tambien sabia que no podia dejarles hacer eso. Dejar que me lo hicieran. Asique yo mismo lo hice. Luego, baje a la calle para encontrarlo. Busque por todas partes, pero nunca lo encontre.
sábado, 17 de enero de 2009
martes, 13 de enero de 2009
Los Hermanos
Llovia sin cesar desde hacia una semana y dos dias atras habian llegado los vientos. Dos chiquillos huian despavoridos entre los arboles. La lluvia no habia cesado, pero al fin estaba amainando. La lluvia caia sobre la cara del pequeño empañandole los ojos. El niño se paso una mano por la cara. A su lado, aferrando su otra mano, estaba su hermano mayor. Apenas unos minutos antes del desenlace final, los pequeños tenian seis y diez años.
"Maldita sea" penso el menor. Las fuerzas le abandonaban. ¿Y ahora que? ¿como iba a decirle a su hermano que ya no podia mas? Otros podrian mostrarse comprensivos, pero su hermano no. El se pondria furioso. Como si le leyera el pensamiento, le grito:
-¡Vamos!¡Tienes que correr mas rapido!

Y corrio mas rapido. El corazon martilleandole en su garganta, el vello de la nuca erizado, los ojos ardiendo, las manos heladas y la seguridad de que, en cualquier momento, una sombra se moveria a su lado y entonces oiria a Eso, gruñendo profundamente. Oiria el gruñido en esos segundos demenciales antes de que la bestia se abalanzase sobre el y le despanzurrara las entrañas.
El pequeño seguia corriendo tan rapido como podia, cuando se dio cuenta de que llevaba los cordones de una de las zapatillas desatados y de que esos cordones serian su perdicion: la cosa les permitiria llegar casi hasta el pueblo y entonces una de sus garras le cogeria unos de los cordones y tiraria hacia atras y...
Su hermano le estiro con el brazo, haciendole esquivar un arbol que no habia visto al estar ensimismado con sus pies. La desgracia llego, cuando al verse movido por ese impulso, el pequeño tropezo con sus pies y cayo despatarrado con un grito de dolor por un terraplen.
-Mierda y mierda- escucho como chillava su hermano, en las alturas, mientras el rodaba hacia lo que le parecia un abismo.
Se le escapo un grito de dolor cuando un tronco freno su caida. Intento levantarse desesperadamente, pero un terrible pinchazo en el tobillo se lo impidio, y cayo de nuevo. Le basto un vistazo a la extraña curva que hacia el pie, para darse cuenta que tenia el tobillo roto, y se echo a sollozar, impotente.
El agua hacia un ruido hueco al caer entre las hojas. Ese sonido le dio escalofrios. Hacia pensar en...
-¡Eh!- exclamo su hermano, mientras descendia a su lado.- ¿Que ha pasado?
El pequeño le miro con los ojos humedos. Las lagrimas se fundian con la lluvia.
-Me he caido- sollozo, mientras se quitaba los mocos de la nariz con el dorso de la mano.
-Eres un inutil- le susurro cordialmente su hermano, acuclillandose al lado mientras observaba su pierna y se daba cuenta que poco podia hacer.
-No soy ningun inutil- le reprocho el pequeño, mientras sorbia sus propios mocos, que no dejaban de manar.
-Si lo eres- dijo el mayor- No eres otra cosa que un inutil de culo gordo, negro y asqueroso.
El pequeño trato de imaginar a un chico que solo fuese un culo con piernas y comenzo a reirse.
-Tienes un culo mas grande que un toro- dijo el mayor, tambien riendo por lo bajo.
-Tu culo es mas grande que un mamut- replico el pequeño, lo que les hizo desternillarse de risa durante unos segundos, olvidandose de todo lo demas.

Poco a poco, sus risas se fueron apagando, y la angustia volvio a reinar en sus cuerpos. El pequeño se recosto sobre el arbol.
-No puedo moverme- le susurro con un leve tono de disculpa.
-Lo se- respondio el mayor mientras se sentaba a su lado. Luego le miro con una sonrisa triste- De todas formas, aqui no nos vera. Seguro que pasa de largo.
Sobre sus cabezas, una torva rafaga de viento otoñal hizo silbar los arboles, casi completamente liberados de sus hojas a causa de la tormenta.
El pequeño empezo a pensar en lo que opinarian sus padres de todo aquello si algun dia se enteraban... ¡Que estupidez! No existian monstruos con garras peludas y llenos de furia asesina. De vez en cuando alguien se volvia loco y mataba a mucha gente, pero no existia ningun monstruo horripilante. No obstante, habian visto a la bestia, y era algo tan horripilante que la peor de las pesadillas que habia imaginado, parecia un dulce sueño en comparacion. Lo que vieron habria destruido la cordura de cualquier adulto de un zarpazo.
Los olores a humedad y hortalizas podridas se mezclaban con un olor inconfundible e ineludible, el del montruo. Era el olor del algo que el no sabia nombrar, el olor de algo agazapado al acecho y listo para saltar. Una criatura capaz de comer cualquier cosa, pero especialmente hambrienta de niños.

Mientras los minutos pasaban, sus cuerpos se iban empapando. El frio se empezaba a clavarse como un cuchillo cruel. El niño pequeño empezo a tiritar.
-Lo ssssssientooooo- susurro mientras sus dientes chocaban
-Tonto- dijo el mayor mientras pasaba un brazo sobre su hermano, y atraia su pequeño cuerpo. De pronto parecia cansado... cansado y no muy bien. Y entonces hizo algo que no habia hecho hacia mucho tiempo: beso a su hermano en la mejilla.
-Marrrriquitttta- le dijo el pequeño, algo mas animado, a la vez que se acurrucaba junto a su hermano.
El chiquillo estaba esperando a su extraña muerte. Y el sentimiento que le colmaba en ese momento era, simplemente amor, amor hacia su hermano.. amor y tambien cierta tristeza porque jamas podria demostrarselo. Pero sobre todo amor y admiracion. Porque a pesar de todo, sabia que al final la bestia le encontraria , y su hermano se habia quedado con el de todas formas. Y entonces dejo de tiritar. Habia dejado de tener miedo. Ya nada importaba. Pasara lo que pasara, su hermano siempre estaria a su lado. Para toda la eternidad.
domingo, 11 de enero de 2009
Pesadilla
Buen chico, ganaste esta mano de la partida,ganaste esta batalla.
Tu truco funciono...
¿Crees que ha terminado?
Jamas termina.
No importa a donde viajes, no importa a donde vayas.
No te olvidare.
Solo estoy a un pensamiento de distancia.
Soy mas viejo que tu, chico.
Mas viejo de lo que nunca seras.
Soy el artista, y el espectaculo nunca termina.
Puedo esperar para siempre.
Y lo hare...
martes, 6 de enero de 2009
Cuento de Navidad
Erase una ciudad grande, como las de ahora, y la policía les había precintado el piso, y ya no tenían para pagar una pensión. Exactamente igual que en los cuentos de Navidad que tienen como protagonista a desgraciados como ellos. "Hace un frio del carajo", dijo el mientras buscaban un portal en condiciones. Había un abeto iluminado al final del bulevar, donde el Corte Ingles y sus luces se confundían con los semáforos, con el destello frio y trágico de una ambulancia que pasaba a la distancia, demasiado lejos para que pudiera oírse la sirena. Una ambulancia muda, con destellos de tragedia urbana. Las ambulancias y los coches de policía y los de pompas fúnebres, se dijo el viendo desaparecer el destello, son igual que pájaros de mal agüero. Vehículos con mala leche.
Lo mismo aquella noche la ambulancia iban a necesitarla ellos. Porque como ustedes ya habrán adivinado, la mujer, la joven, estaba fuera de cuentas, o casi. Caminaban con dificultad, entreabierto el abrigo sobre la barriga, llevando en una mano la Adidas llena de ropa para el que venia en camino, y en la otra una maleta de esas que, a la fuerza de haber ido a tantos sitios, ya no tenía aspecto de ir a ninguna parte.
“Me cago en todo” dijo el. Y ella sonrió, dulce, mirándole el perfil duro y desesperado, el mentón sin afeitar. Sonrió dulce porque lo quería y porque estaba allí, con ella, en vez de haber dicho adiós muy buenas y buscarse la vida en otra parte, con otra chica de las que no se equivocan al anotar con lápiz rojo los días en el calendario.
De vez en cuando se cruzaban con transeúntes apresurados, de esos que siempre aprietan el paso en Navidad porque tienen prisa en llegar a casa. Una mujer de edad se aparto de el, mirando con desconfianza, la mugrienta mochila que llevaba a la espalda, los bultos atados con cuerdas, uno a cada mano. Después un yonqui flaco y tembloroso les pidió cinco duros y, sin obtener respuesta, les siguió un trecho por la acera, caminando detrás, con aire alelado y sin rumbo fijo. Un coche de policía pasó despacio, silencioso. Desde la ventanilla, los agentes les echaron un desapasionado vistazo a ellos y al yonqui antes de alejarse calle abajo.
“Me duele otra vez” dijo ella.
Como era previsible desde que empecé a contarles esta historia, buscaron un portal para descansar. Había uno con cartones en el suelo y un mendigo, hombre o mujer, que dormía envuelto en una manta, bulto oscuro en un rincón que apenas se movió a su llegada. Entonces a ella le dolió otra vez. Y otra. Y el miro a su alrededor con la angustia pintada en la cara, y solo vio al yonqui que los miraba de pie en la entrada del portal. Entonces busco en el bolsillo y le arrojo su última moneda de veinte duros. “Busca a alguien que nos ayude” le dijo “Porque esta quiere parir”.
Entonces ella empezó a llorar y gritar, y el tuvo que cogerle la mano y ahuecarle un nudo entre las piernas con su propio chaquetón y volver a mirar en torno con resignación desesperada. Y solo vio la entrada del portal vacía y un semáforo con la luz roja fundida. Y al mendigo que se levantaba debajo de la manta donde había estad durmiendo con un perrillo, un chucho pequeño y mestizo entre los brazos, y se acercaba a mirarlos con curiosidad, mientras el perro lamia con suaves lengüetazos una de las manos de la chica. Y el, sosteniendo la otra entre las suyas, blasfemo despacio y a conciencia, en voz baja, hasta que sintió sobre los labios la mano libre, los dedos de ella. “No digas esas cosas o nos castigara Dios” le susurro crispada la voz por el dolor.
El soltó una carcajada seca y amarga. Entonces llego el yonqui con un policía, uno de los que había pasado con el coche. Y ella sintió, de pronto, una presencia nueva, cálida, un llanto pequeño y débil entre las piernas. Y exhausta, en un instante de lucidez y paz, se dijo que quizá a partir de ese momento seria mejor, distinto. Como en los cuentos de Navidad que leía de pequeña.
El saco un arrugado paquete de cigarrillos y fumaron los cuatro hombres, mirándola, mientras a lo lejos se escuchaba la sirena de la ambulancia, aproximándose. Entonces ella se durmió dulcemente, agotada y feliz, sintiendo latir entre los muslos ensangrentados aquella nueva vida aun húmeda y tibia. Y alrededor, protegiéndolos del frio, les daban calor el perrillo, el mendigo, el yonqui y el policía.
Patente de Corso, de Arturo Perez-Reverte



