El cielo empezaba a despejarse. Se veian estrellas y una enorme luna llena, y las nubes corrian a su lado. Despues apareció el hombre. Era alto y flaco, de tal manera que el traje negro que llevaba le colgaba como de una percha, y despues llegaron los que llevaban el féretro. Contemplaba un cortejo funebre. Eso es lo que era.
Una musica, un lamento grave, les acompañaba. Paso a paso. Caminaban delante de mi, marchando como fantasmas, lentos como el tiempo. Me descubri pensando en mi mejor amigo. Murio hace unos años, despues de un accidente. No fue una buena epoca. Recuerdo que cuando llegue al funeral, me sentí... decepcionado. Todo era demasiado vacio. Flores de plastico, gente desconocida y la "Capilla del Reposo". Un acto sin sentido. Una sombra de algo real. Las palabras pronunciadas sobre él sonaban huecas, y no logré llorar, no entonces.
Allí, supe que veía algo auténtico. Habia dolor verdadero en cada paso que tomaban en ese vacio, y cargaban con el ataúd como si cargaran con el peso del mundo. Mientras caminaban sentí algo cálido y húmedo en mis mejillas. Mis ojos ardían. No sé porqué lloraba y me odié por ello, pero no podia apartar la mirada. Una procesion de siluetas borrosas les seguía. No sé quienes eran. No sé quien habia muerto, por quien lloraban, de quien era el ataud. Pero no importaba. Estaban allí.
Al final de la procesión, un poco rezagadas, estaban dos chicas. Una vacilaba mucho, daba unos pasos y se detenía, como si se hubiese olvidado que hacia y donde estaba. Luego daba unos pasos más.
La otra chica... la del final... creo que me enamoré un poco...que tonteria. Pero me pareció conocerla. Como si fuera mi mejor amiga. Esa persona a la que puedes contarle todo, por malo que sea, y no dejara de quererte, porque te conoce. Queria ir con ella. Queria que me viera. Y entonces dejó de andar. Bajo la luna se detuvo y me miró. Me miró a mí. Quizás intentaba decirme algo, no lo se. Seguramente, ni sabia que yo estaba allí. Se quedó quita un rato, esperando algo, pero yo no supe reaccionar. Tuve miedo. Entonces se dió la vuelta y se reunió con el resto de sombras. Y desaparecieron en la oscuridad de la noche. Fué en ese momento cuando comprendí que habia dejado pasar mi oportunidad de estar con ella. De alcanzarla. Pero ya no importa. La amaré siempre. Toda mi vida.
Y entonces desperté.
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