Han pasado millones de años después de que el reloj diese su primera vuelta. Más allá de las nubes. Allí donde el cielo deja de ser azul para convertirse en negro. El cielo se convulsiona y se devora a si mismo. Una horda de hombres alados luchan entre ellos. Son todos tan parecidos que no se pueden diferenciar los bandos. Él esta en el centro del foco. La semilla de este hermoso desorden.-Rendíos, Lucifer. Vuestra fuerza os abandona. Vuestros ejércitos han sido aplastados. No podréis vencer.-dijo el ángel de dorada armadura.
-Gabriel, puede que mi camino me lleve a un callejón sin salida, o hacia la luz.-Respondió el ángel desnudo. Tan solo sostenía una pesada espada en sus manos.- De un modo u otro es el camino que yo he elegido. Y he elegido la vida. Puesto que vosotros ya estáis muertos. Quien quiera que gane o pierda aquí.
-Nadie ganara aquí. Nosotros venceremos porque así debe ser.-Replico Gabriel, su voz se expandía más allá del espacio o del tiempo-. Es el orden de las cosas. Así al igual que creamos la tierra dura, el agua mojada y al hombre voluble.
-¿De todo lo que creamos? Nosotros no somos los creadores. Nosotros solo somos sus herramientas.
-Puede. O dicho de otro modo, los aspectos de si mismo a través de los que actúa. Al igual que este es el aspecto a través del cual habla.- dijo señalándose a si mismo.- Tu eres el aspecto a través del cual se critica. Y todo esto es el aspecto a través del cual se renueva.- Indico con un sencillo gesto todo su alrededor. Hombres con alas seguían cayendo. Sus gritos de dolor y furia retumbaban en el infinito.

-¡No!- rugió el ángel de la espada- Yo soy quien soy. No soy un miembro u órgano de nadie. ¡Me separo de vosotros porque así lo decido! Pero no podréis reclamarme como vuestra parte.
-¡Pero no puedes separarte de lo que eres! Eres el Dador de Luz. El Lucifer. Y así será siempre. No puedes huir de ti mismo. ¡Es inútil! Al igual que esta batalla.
-Tal vez sea así. Tal vez estemos condenados a perder aquí y yo a ser Lucifer eternamente. Y si es así, cargaremos con ello. Somos responsables de nuestros fallos. De las fallas de nuestro ser que se convierten en las fallas de nuestras vidas. Pero de una forma u otra, somos necesarios. Alguien se debe revelar ante el dictador. Alguien debe derrocarle. O al menos, debemos intentarlo.
-Si esa es tu elección, hermano, antes deberás pasar por encima de mi.
-Que así sea.
Los dos ángeles extienden sus alas. Levantan sus espadas. Y avanzan hacia su destino.
En algún lugar, un niño mira al cielo. Y ve caer una estrella.

2 comentarios:
Lo bueno quizá no se tan bueno ni lo malo tan malo....todo depende de quien te cuente la historia
La historia la suele contar el bando vencedor.
Publicar un comentario