La luz de la luna refleja un pasado distante.
El calor de los dias pasados.
Los sentimientos felices de mis recuerdos son un espejismo invisible.
La melodia de la nostalgia resuena contra los vacios y grises ojos.
Pero no hay alma que la reciba.
Todo desaparecio bajo la luz de la luna.
viernes, 12 de diciembre de 2008
miércoles, 3 de diciembre de 2008
La Cinta
Estaba acurrucado detrás de un coche. Las balas pasaban silbando por encima de su cabeza sin ningún objetivo en particular. Supongo, pensó, que es la ventaja de tener balas de sobra. Te puedes permitir el lujo de dispararlas sin que den a nadie. Levanto el viejo revolver, a sabiendas de que solo quedaba una bala, y se lo quedo mirando. Esperando que en un momento de lucidez se le ocurriese alguna genialidad para salir de allí sin convertirse en un colador. No hubo suerte. Bueno, al menos me llevare a alguno por delante, se consoló. Lo cogió con fuerza y se dispuso a esperar su momento de gloria. Seguía notando como los pequeños trozos de plomo se incrustaban en la carrocería cuando comenzó recordar como había empezado todo.
Acababa de llegar a su pequeño piso después de una larga jornada de trabajo, lo que se traducia en que solo tenia ganas de tumbarse en el sofá con una cerveza en la mano. Una vez sentado, dejo la lata abierta sobre la pequeña mesilla que había enfrente y empezó a rebuscar el mando. Al apartar unos papeles dejo al descubierto el correo. Algo llamo la atención de su mirada. Se inclino y lo cogió. "Para Monty" era lo único que ponía en el sobre marrón. Nadie le había llamado así desde hacia años. Durante unos segundos lo contemplo dubitativo y tras comprobar que no tenia remitente, lo abrió. Dentro solo había un pequeño cassette. Lo miro sin saber muy bien que hacer con el. Tan solo tenía marcado una secuencia de números. Se levanto y se acerco a abrir un cajón del armario. Tras revolver el interior, saco un walkman negro. Introdujo el cassette y le dio al play. Nada sucedió. Después de caer en la cuenta, comprobó que el walkman no tenia pilas. Volvió a meter la mano en el cajón y saco, triunfante, dos pequeñas pilas. Mientras se las iba colocando, se acerco de nuevo al sofá y se sentó. Con la lata en la mano, le dio al play. Una voz cascada surgió por los auriculares:
Con un chasquido, la cinta llego al final. Se quedo completamente quieto sin tener muy claro cual seria su siguiente
movimiento. Dejo la cerveza sobre la mesilla. Y volvió a escuchar la cinta. Tras acabarla por segunda vez, alargo la mano para coger el teléfono y empezar a marcar los números que había sobre el cassette. Entonces... SCIUUUUUUUUUUUUU ...Una bala se llevo parte de zapatilla. Lo que le hizo volver a la realidad. Bueno, eso y el dolor que vino después. La sangre empezó a manar lentamente y tras contemplarla, concluyo que poco podía hacer al respecto. Repentinamente los disparos cesaron. Y entonces, justo antes de escuchar como los pasos se acercaban, supo que había llegado el momento del espectáculo. El gran final y todas esas cosas. Asique cogió con firmeza la pistola, sin apuntarla a ningún lugar determinado, y empezó a calcular la distancia por el sonido. pam pam pam. Cada vez más cerca, pero aun demasiado lejos. Sonrió resignado. Es curioso, pensó, nunca me siento realmente vivo hasta que alguien intenta matarme. Entonces es cuando te das cuenta de que el cielo es azul. Rio entre dientes y miro al cielo. En esos momentos, el cielo tenia poco de azul, era mas bien de un grisáceo tirando a oscuro. Lo cual, si lo pensabas bien, no decía mucho a favor de su posible futuro.
Acababa de llegar a su pequeño piso después de una larga jornada de trabajo, lo que se traducia en que solo tenia ganas de tumbarse en el sofá con una cerveza en la mano. Una vez sentado, dejo la lata abierta sobre la pequeña mesilla que había enfrente y empezó a rebuscar el mando. Al apartar unos papeles dejo al descubierto el correo. Algo llamo la atención de su mirada. Se inclino y lo cogió. "Para Monty" era lo único que ponía en el sobre marrón. Nadie le había llamado así desde hacia años. Durante unos segundos lo contemplo dubitativo y tras comprobar que no tenia remitente, lo abrió. Dentro solo había un pequeño cassette. Lo miro sin saber muy bien que hacer con el. Tan solo tenía marcado una secuencia de números. Se levanto y se acerco a abrir un cajón del armario. Tras revolver el interior, saco un walkman negro. Introdujo el cassette y le dio al play. Nada sucedió. Después de caer en la cuenta, comprobó que el walkman no tenia pilas. Volvió a meter la mano en el cajón y saco, triunfante, dos pequeñas pilas. Mientras se las iba colocando, se acerco de nuevo al sofá y se sentó. Con la lata en la mano, le dio al play. Una voz cascada surgió por los auriculares:
Con un chasquido, la cinta llego al final. Se quedo completamente quieto sin tener muy claro cual seria su siguiente
movimiento. Dejo la cerveza sobre la mesilla. Y volvió a escuchar la cinta. Tras acabarla por segunda vez, alargo la mano para coger el teléfono y empezar a marcar los números que había sobre el cassette. Entonces... SCIUUUUUUUUUUUUU ...Una bala se llevo parte de zapatilla. Lo que le hizo volver a la realidad. Bueno, eso y el dolor que vino después. La sangre empezó a manar lentamente y tras contemplarla, concluyo que poco podía hacer al respecto. Repentinamente los disparos cesaron. Y entonces, justo antes de escuchar como los pasos se acercaban, supo que había llegado el momento del espectáculo. El gran final y todas esas cosas. Asique cogió con firmeza la pistola, sin apuntarla a ningún lugar determinado, y empezó a calcular la distancia por el sonido. pam pam pam. Cada vez más cerca, pero aun demasiado lejos. Sonrió resignado. Es curioso, pensó, nunca me siento realmente vivo hasta que alguien intenta matarme. Entonces es cuando te das cuenta de que el cielo es azul. Rio entre dientes y miro al cielo. En esos momentos, el cielo tenia poco de azul, era mas bien de un grisáceo tirando a oscuro. Lo cual, si lo pensabas bien, no decía mucho a favor de su posible futuro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
