-Las mujeres te traicionan enseguida. Los hombres, en cambio, son mucho mas legales.
-¿Eso crees?
-Eso es lo que me gustaria creer.
-No sabes nada.
sábado, 21 de febrero de 2009
sábado, 14 de febrero de 2009
Saben a palomitas.
Tres de la tarde. Asqueado de estudiar tanta Filosofia Antigua. Necesitaba descansar. Necesitaba desahogarme. La necesitaba a ella. Una llamada:
-¿Has quedado con el?
-No, esta trabajando. Con lo de San Valentin hacen horas extra- unos segundos de silencio- ¿Por que lo dices?
-Quiero verte.
Silencio.
-No podemos estar en la calle.
-Lo se.
Mas silencio.
-Bien, vente a mi casa. Hoy estoy sola.
Un rato despues, en el salon de su casa. Frente a la tele, los dos en el sofa con palomitas sobre mi regazo. En pantalla empieza Closer. Solo pasan dos segundos cuando empieza a sonar su movil. Como lo tengo mas cerca, me adelanto y se lo paso, de refilon veo un nombre en la pantalla.
-Hola...yo tambien...si...si...claro...oye, llamame dentro de un rato que ahora estoy mu liada...yo tambien...un beso.
Deja el movil encima de la mesilla y no dice nada al respecto. Asique yo no pregunto. Vuelvo a ponerla en marcha.
A media pelicula vuelve a sonar el movil. Pause.
-Dime cariño...ya te he dicho que ahora no puedo...no...lo siento...te compensare...un beso...yo tambien.
Cuelga y vuelve a dejar el movil en el mismo sitio.
-No deberias mentirle.
-¿No verdad?- su mirada me da a entender que la he cagado- De eso tu sabes mucho.
Como no tengo ni idea de que es lo que se, le doy al play, antes de que la pueda liar mas.
Acaba la pelicula. Durante unos segundos, me quedo con la sensacion de que todo eso me suena. Ña miro, se le ha quedado un resto de palomita en la boca. Antes de que me de tiempo a inclinarme sobre ella, se levanta y empieza a recogerlo todo.
-¿Sabes que?- me dice- El tio ese, el del principio...
-¿Jud Law?
-Si, ese. Me recuerda a ti.
-¿Porque? ¿Porque al final de la historia es el que se queda solo?- La boca se transforma en una mueca, que intenta pasar por sonrisa.
-No, por que es un mentiroso.
-En esa pelicula todos lo son. Ademas, ¿que te hace pensar que yo soy un mentiroso?
-Lo se- desde la otra punta de la habitacion, sus ojos se me clavan como cuchillos- ¿O ahora me lo vas a negar?
-La verdad es que no. Pero de todas formas, eso no importa. A si nunca te he mentido.
Durante un momento no dice nada, se acerca a la ventana y suber la persiana. Ha oscurecido. Me acero a ella, lentamente. En el momento que la empiezo a rodear con los brazos, ella me aparta con un leve empujon y dandome la espalda, se queda contemplando la calle.
-¿Porque nunca me has preguntado si te quiero?
-No lo se. Supongo que no quiero saberlo.
-¿Y eso porque?- su voz es apenas un susurro.
-Por que tengo mierdo de que la respuesta que me des no sea la que yo busco. Y de que si me dices lo que yo quiero oir, no te crea.
Se gira, y me abofetea suavemente, como si fuese mas una caricia que un golpe.
-Idiota.
Y se queda ahi plantada, como si con esa palabra pudiese resumir y contestar, en un instante todas nuestras dudas. Asique me acerco sin decir mas, y mi boca busca la suya. Sus labios saben a palomitas.
-¿Has quedado con el?
-No, esta trabajando. Con lo de San Valentin hacen horas extra- unos segundos de silencio- ¿Por que lo dices?
-Quiero verte.
Silencio.
-No podemos estar en la calle.
-Lo se.
Mas silencio.
-Bien, vente a mi casa. Hoy estoy sola.
Un rato despues, en el salon de su casa. Frente a la tele, los dos en el sofa con palomitas sobre mi regazo. En pantalla empieza Closer. Solo pasan dos segundos cuando empieza a sonar su movil. Como lo tengo mas cerca, me adelanto y se lo paso, de refilon veo un nombre en la pantalla.
-Hola...yo tambien...si...si...claro...oye, llamame dentro de un rato que ahora estoy mu liada...yo tambien...un beso.
Deja el movil encima de la mesilla y no dice nada al respecto. Asique yo no pregunto. Vuelvo a ponerla en marcha.
A media pelicula vuelve a sonar el movil. Pause.
-Dime cariño...ya te he dicho que ahora no puedo...no...lo siento...te compensare...un beso...yo tambien.
Cuelga y vuelve a dejar el movil en el mismo sitio.
-No deberias mentirle.
-¿No verdad?- su mirada me da a entender que la he cagado- De eso tu sabes mucho.
Como no tengo ni idea de que es lo que se, le doy al play, antes de que la pueda liar mas.
Acaba la pelicula. Durante unos segundos, me quedo con la sensacion de que todo eso me suena. Ña miro, se le ha quedado un resto de palomita en la boca. Antes de que me de tiempo a inclinarme sobre ella, se levanta y empieza a recogerlo todo.
-¿Sabes que?- me dice- El tio ese, el del principio...
-¿Jud Law?
-Si, ese. Me recuerda a ti.
-¿Porque? ¿Porque al final de la historia es el que se queda solo?- La boca se transforma en una mueca, que intenta pasar por sonrisa.
-No, por que es un mentiroso.
-En esa pelicula todos lo son. Ademas, ¿que te hace pensar que yo soy un mentiroso?
-Lo se- desde la otra punta de la habitacion, sus ojos se me clavan como cuchillos- ¿O ahora me lo vas a negar?
-La verdad es que no. Pero de todas formas, eso no importa. A si nunca te he mentido.
Durante un momento no dice nada, se acerca a la ventana y suber la persiana. Ha oscurecido. Me acero a ella, lentamente. En el momento que la empiezo a rodear con los brazos, ella me aparta con un leve empujon y dandome la espalda, se queda contemplando la calle.
-¿Porque nunca me has preguntado si te quiero?
-No lo se. Supongo que no quiero saberlo.
-¿Y eso porque?- su voz es apenas un susurro.
-Por que tengo mierdo de que la respuesta que me des no sea la que yo busco. Y de que si me dices lo que yo quiero oir, no te crea.
Se gira, y me abofetea suavemente, como si fuese mas una caricia que un golpe.
-Idiota.
Y se queda ahi plantada, como si con esa palabra pudiese resumir y contestar, en un instante todas nuestras dudas. Asique me acerco sin decir mas, y mi boca busca la suya. Sus labios saben a palomitas.
jueves, 12 de febrero de 2009
El olor de la mentira
-¿Como se sabe si una persona miente o no?- pregunto ella con pose pensativa.El se acerco por detras, mientras se ponia la camisa.
-No se puede saber.
-Yo creo que si- afirmo convencida, mientras se giraba hacia el.
-Segun un viejo cuento indio, los pies blancos dicen siempre la verdad. Y lo pies negros, no. Asique si un dia te encuentras con un indio y le preguntas: ¿Que eres tu, un sincero pies blancos o un mentiroso pies negros? Y el te contesta: Soy un sincero pies blancos. ¿como lo averiguarias?
Tras unos segundos de reflexion contesto, muy convencida de si misma.
-Pues mirandole los pies.
-Lleva puestos unos mocasines- repuso a la vez que se le dibujaba una sonrisa.
-Entonces creere que es un pies blancos.
-¿Y porque no un mentiroso pies negros?
Ella no se molesto en contestar. Se levanto y se le quedo mirando a los ojos, desde muy cerca, como si desde esa distancia pudiese oler la verdad. O la mentira.
-¿Dime, que eres tu?- le pregunto
-Un sincero pies blancos- dijo con voz suave y tranquila, mientras no apartaba sus ojos de los suyos.
Pasaron unos intantes antes de que ella diese la vuelta y se acercase a la cama con paso seguro. o habia olido nada.
-Ven y quitate los zapatos.
-¿Que vas a hacer?
-Ver de que color tienes los pies- Contesto con una sonrisa.
domingo, 8 de febrero de 2009
martes, 3 de febrero de 2009
Sobre la mirada de un perro
Bajaba del 9, recien llegado de una sesion de biblioteca. Me abrochaba la chaqueta, que el viento venia frio de cojones, mientras en el MP3 Sabina cantaba algo de un delirio de alcohol y de mil noches en pena. Iba por la calle vacia, eran las 14.30 mas o menos y la gente tenia cosas mejores que hacer. A la que me sale al paso un peludo compañero, sin correa, sin amo y sin nada mas que su perra vida cargada a la espalda. Pequeño, negro y feo, vamos de los mios, asique me da por ir a acariciarle el lomo. Me ha costado lo suyo. Este chico se ha llevado varios palos, me digo. Pero una vez conseguido, se ha quedado quieto, mirandome a los ojos y moviendo el rabo, con esa cara de tonto que se les queda a los perros cuando disfrutan. Ha sonado el movil: "Carlos, ¿donde coño andas? la comida se enfria, date prisa" corto y cambio. Asique me he levantado, le he dado un capon entre las orejas, y hasta la proxima compañerp, y he seguido andando. El jodio, ha venido detras, a una distancia prudencial, como si no quisiera molestar, haciendose el loco, como si el hecho de que fuesemos por el mismo camino fuese solo pura casualidad. Menudo cabronazo. Asique nada, al llegar al portal, le he dicho que viniera. "Hasta aque hemos llegado chico, ahora a mi me toca subir y a ti seguir buscandote la vida" y el mirandome con esa sonrisa, sin entender media palabra. Le he rascado un poco mas y me he metido. Y el, gimiendo y mirando la puerta, se ha quedado ahi, como si no pudiese creer una traicion asi, la traicion del nuevo compañero encontrado en medio de la aventura y que esperas que este a tu lado hasta el final, pero cuando te das cuenta te ha dado esquinazo. Y es que esta clase de cosas solo las hacemos los humanos. Los perros son demasiado buenos para hacerlo.

Y uno sabe lo que habla, siempre habia algun perro rondando mi vida. Especialmente tres. Nochera entonces, Beltxa despues y Jara ahora. Y es que no hay nada como llegar a casa, cansado, reventado de aguantar la mierda que te ha traido el dia, y que nada mas abrir la puerta te salgan a recibir, enloquecidos de entusiasmo, moviendo el rabo y gimiendo complacido, a frotarse entre sus piernas y a dar saltos para que le acaricies. O quedarse ahi, quieto y silencioso, mirando con sus ojos oscuros y fieles, pendiente de una voz o una caricia. Incluso cuando habia alguna perra en celo o su institno de libertad lo llamaban lejos, siempre volvia (aunque siempre estaba el gilipollas de turno, haciendo los 100 metros lisos para cazarlo antes de que se lo llevase un coche) fatigado y cansado, con la cola entre las piernas, porque sabe que le espera una buena, dispuesto a llevarse lo suyo, mirandote con esos ojos que te desarman. Y dime tu cuantos humanos hacen eso, vovler a saber que les espera la de dios. Todos huimos. Y cuando llego aquel primer dia, y la Nochera, esa perra parda a la que tanto puteaban tres primos hiperactivos, tuvo que irse, invalida de las patas traseras, mi abuelo, hecho polvo, cogio entre sus manos la cabeza de su compañera durante doce largos años, y la perra estuvo moviendo el rabo y mirandonos a los ojos hasta el final, llevandose su cara, su sonrisa y sus cinco litros de lagrimas como ultima imagen en esta vida. O cuando ese pequeño diablo negro llamado Beltxa, se largo en busca de perras y jamas volvio, llevandose consigo buena parte de la felicidad que habia en la casa. Y se que cuando le llegue el dia a esta loba, que algunos insisten en llamar Jara, y me toque a mi ocupar el lugar de mi abuelo, lo hare. Porque se lo debo. Pero esa una buena perra, y la echare de menos. Y se que a mi, que no soy de lagrima facil, me hara llorar como lo hicieron los otros dos en su dia.
Asique al lelgar arriba, me he dicho que coño, he cogido el filete frio que habia en el plato y me he bajado los siete pisos saltando las escaleras hasta salir a la calle, buscando a mi pequeña Sombra del camino. Pero ya no estaba, se habia ido. Y espero que alla donde vaya, encuentre una linda perra y muchos huesos con delicioso tuetano. Y ojala, el subnormal que le dio aquel primer palo a este perro o a cualquier otro, se tropezase con su puta sombra y se partiese la crisma, Por hijoputa. Porque ya quisieramos los humanos, un apice de compasion y lealtad de estes chuchos de buen corazon. Y la verdad, podria desaparecer la humanidad entera. Podrian diezmarnos los meteoritos y las guerras, e irnos todos a tomar por culo y el planeta Tierra seguiria girando, mas tranquilo que nunca. Pero cada vez que desaparece un animal silencioso, bueno y leal, como lo fueron mis perros, como lo es este o cualquie otro, este mundo de mierda es menos generoso, menos habitable, menos noble.

Y uno sabe lo que habla, siempre habia algun perro rondando mi vida. Especialmente tres. Nochera entonces, Beltxa despues y Jara ahora. Y es que no hay nada como llegar a casa, cansado, reventado de aguantar la mierda que te ha traido el dia, y que nada mas abrir la puerta te salgan a recibir, enloquecidos de entusiasmo, moviendo el rabo y gimiendo complacido, a frotarse entre sus piernas y a dar saltos para que le acaricies. O quedarse ahi, quieto y silencioso, mirando con sus ojos oscuros y fieles, pendiente de una voz o una caricia. Incluso cuando habia alguna perra en celo o su institno de libertad lo llamaban lejos, siempre volvia (aunque siempre estaba el gilipollas de turno, haciendo los 100 metros lisos para cazarlo antes de que se lo llevase un coche) fatigado y cansado, con la cola entre las piernas, porque sabe que le espera una buena, dispuesto a llevarse lo suyo, mirandote con esos ojos que te desarman. Y dime tu cuantos humanos hacen eso, vovler a saber que les espera la de dios. Todos huimos. Y cuando llego aquel primer dia, y la Nochera, esa perra parda a la que tanto puteaban tres primos hiperactivos, tuvo que irse, invalida de las patas traseras, mi abuelo, hecho polvo, cogio entre sus manos la cabeza de su compañera durante doce largos años, y la perra estuvo moviendo el rabo y mirandonos a los ojos hasta el final, llevandose su cara, su sonrisa y sus cinco litros de lagrimas como ultima imagen en esta vida. O cuando ese pequeño diablo negro llamado Beltxa, se largo en busca de perras y jamas volvio, llevandose consigo buena parte de la felicidad que habia en la casa. Y se que cuando le llegue el dia a esta loba, que algunos insisten en llamar Jara, y me toque a mi ocupar el lugar de mi abuelo, lo hare. Porque se lo debo. Pero esa una buena perra, y la echare de menos. Y se que a mi, que no soy de lagrima facil, me hara llorar como lo hicieron los otros dos en su dia.

Asique al lelgar arriba, me he dicho que coño, he cogido el filete frio que habia en el plato y me he bajado los siete pisos saltando las escaleras hasta salir a la calle, buscando a mi pequeña Sombra del camino. Pero ya no estaba, se habia ido. Y espero que alla donde vaya, encuentre una linda perra y muchos huesos con delicioso tuetano. Y ojala, el subnormal que le dio aquel primer palo a este perro o a cualquier otro, se tropezase con su puta sombra y se partiese la crisma, Por hijoputa. Porque ya quisieramos los humanos, un apice de compasion y lealtad de estes chuchos de buen corazon. Y la verdad, podria desaparecer la humanidad entera. Podrian diezmarnos los meteoritos y las guerras, e irnos todos a tomar por culo y el planeta Tierra seguiria girando, mas tranquilo que nunca. Pero cada vez que desaparece un animal silencioso, bueno y leal, como lo fueron mis perros, como lo es este o cualquie otro, este mundo de mierda es menos generoso, menos habitable, menos noble.
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