domingo, 23 de noviembre de 2008
Sobre mujeres...
Al final te das cuenta de que la mujer es la piedra de toque, el unico contraste que al hombre le da la medida de lo que és. Ningún hombre sabe lo que és o lo que ha sido sino se mira desde los ojos de una mujer. Ella te define como héroe o como villano. Estar orgulloso de la mirada de una mujer es a lo máximo a lo que puede aspirar un hombre, igual que la mirada despreciativa es el peor juicio que uno puede llevarse a la tumba. Y parece que lo estamos olvidando.
jueves, 13 de noviembre de 2008
Interludio 6
-¿Que es lo que pasara ahora?
-Pues que puede que me partan la cara.
-¿Entonces porque te quieres enfrentar con el?
-Porque no todo en esta vida consiste en vencer.
-Pues que puede que me partan la cara.
-¿Entonces porque te quieres enfrentar con el?
-Porque no todo en esta vida consiste en vencer.
sábado, 8 de noviembre de 2008
Que malo es recordar las cosas
Otra vez en el mismo bar. Sentado en la misma barra de siempre, con la misma cerveza que desaparece con demasiada facilidad. La misma gente a mi alrededor, los habituales. Los miro, caras amargadas, ojos hundidos, algunos con apenas se sostienen. Me pregunto si somos iguales. A mi lado hay otro hombre, igual al resto, bebiendo como todos. Le dirijo una mirada fugaz, esta mirando al frente, perdido en sus pensamientos. Tomo ejemplo, y me dedico a mirar como las húmedas gotas caen por el cuello de la botella. Y empecé a recordar.
Estaba en la parada del autobús. Llovía. Llego el autobús y subí pensando que solo quería sentarme donde fuera. Pague y me senté. Mire a mi lado. Mis labios dijeron lo único que se paso por mi cabeza, la primera vez que la vi. Ostia. Se me quedaron clavados en la mente todos los rasgos de su cara. Era un ángel. Recordé también como nos conocimos, como me encantaba mirarme en esos orgullosos. Las noches en aquella esquina, hablando durante horas.
Su boca entre abierta, esperando mi reacción. El olor de su piel, después de hacer el amor. El color de su pelo cuando la luz se filtraba por la persiana de mi habitación y caía sobre ella, como si de un foco se tratase. El sabor de sus labios, recién levantada.
Supongo que mi problema es que no olvido con facilidad. Me sentía sucio, feo, derrotado, después de haberla visto pasar, dos horas antes, de la mano con su novio. Ni una mirada. Ni un gesto de reconocimiento. Nada. Necesito mejorar, pensar en otras cosas, pero mientras tanto tengo una cerveza en la mano y necesito desahogarme. El tipo de mi lado, empieza a parecerme fuera de lugar, hay algo que no debería esta ahí, empiezo a pensar en mi padre, mis profesores, mi jefe, el tipejo que le cogía la mano. De alguna forma ese tipo y yo cruzamos miradas, una furia empieza a acumularse: somos enemigos. Gato y perro, fuego y agua, blanco y negro. La tensión crece, apilándose bloque sobre bloque, nuestras manos se abren y se cierran, esperando el choque. Cada uno bebe, ahora con un propósito. Su cara se vuelve hacia mi.
-¿Te molesta algo?
-Si, tu cara
-¿Quieres algo para arreglarla?
-Seguro
Terminamos nuestras botellas. Nos vamos hacia el fondo del bar. Salimos a la calle, al callejón. Nos damos la vuelta, mirándonos a la cara.
-No hay mas que aire entre nosotros- le digo- ¿Algo para cerrar el hueco?
El se lanza sobre mi. Y en ese instante, un pensamiento corre por mi mente. Que malo es recordar las cosas
Estaba en la parada del autobús. Llovía. Llego el autobús y subí pensando que solo quería sentarme donde fuera. Pague y me senté. Mire a mi lado. Mis labios dijeron lo único que se paso por mi cabeza, la primera vez que la vi. Ostia. Se me quedaron clavados en la mente todos los rasgos de su cara. Era un ángel. Recordé también como nos conocimos, como me encantaba mirarme en esos orgullosos. Las noches en aquella esquina, hablando durante horas.
Su boca entre abierta, esperando mi reacción. El olor de su piel, después de hacer el amor. El color de su pelo cuando la luz se filtraba por la persiana de mi habitación y caía sobre ella, como si de un foco se tratase. El sabor de sus labios, recién levantada.Supongo que mi problema es que no olvido con facilidad. Me sentía sucio, feo, derrotado, después de haberla visto pasar, dos horas antes, de la mano con su novio. Ni una mirada. Ni un gesto de reconocimiento. Nada. Necesito mejorar, pensar en otras cosas, pero mientras tanto tengo una cerveza en la mano y necesito desahogarme. El tipo de mi lado, empieza a parecerme fuera de lugar, hay algo que no debería esta ahí, empiezo a pensar en mi padre, mis profesores, mi jefe, el tipejo que le cogía la mano. De alguna forma ese tipo y yo cruzamos miradas, una furia empieza a acumularse: somos enemigos. Gato y perro, fuego y agua, blanco y negro. La tensión crece, apilándose bloque sobre bloque, nuestras manos se abren y se cierran, esperando el choque. Cada uno bebe, ahora con un propósito. Su cara se vuelve hacia mi.
-¿Te molesta algo?
-Si, tu cara
-¿Quieres algo para arreglarla?
-Seguro
Terminamos nuestras botellas. Nos vamos hacia el fondo del bar. Salimos a la calle, al callejón. Nos damos la vuelta, mirándonos a la cara.
-No hay mas que aire entre nosotros- le digo- ¿Algo para cerrar el hueco?
El se lanza sobre mi. Y en ese instante, un pensamiento corre por mi mente. Que malo es recordar las cosas
jueves, 6 de noviembre de 2008
martes, 4 de noviembre de 2008
Cosas Importantes
Una noche en el bar, los borrachos discuten sobre las razones por las que valdría morir en esta vida.
-Por el pais- dice un tipo que acaba de incoporarse al ejercito.
-Por el amor- dice otro. Y el resto le abuchean.
-Por el Levante- grita alguien- Hemos dado la vida por ellos aunuqe nunca levanten cabeza.
Risas.
-Hay muchas cosas por las que vale la pena morir- dice la camarera, mientras se acerca a la mesa, una vez finalizado su turno, con un vaso de whisky en la mano-. Muere gente todos los dias- dice- Por veinte euros. Por mirar a la persona equivocada en el momento equivocado. Por un puñado de gramos. El hecho de morir no nos indica el valor de una persona.
-¿Que es puessss?- grita alguien.
-Matar- contesta ella.
Hay un momento de silencio mientras los hombres del bar piensan en lo que acaba de decir, y se dan cuenta de que ese tono de voz duro y tranquilo guarda una estrecha relacion con algo que hay en su mirada, algo que pone muy nervioso a quien observa desde demasiado cerca.
Alguno de los borrachos pregunta:
-¿Y tu por qué estas dispuesta a matar?
Ella sonrie. Levanta el vaso de whisky mientras las luces se reflejan en los cubitos.
-Por mi familia- asegura ella- Y solo por mi familia.
Algunos de los borrachos rien timidamente.
-Sin pensarlo dos veces.- insiste- Sin compasion. Sin mirar atras
-Por el pais- dice un tipo que acaba de incoporarse al ejercito.
-Por el amor- dice otro. Y el resto le abuchean.
-Por el Levante- grita alguien- Hemos dado la vida por ellos aunuqe nunca levanten cabeza.
Risas.
-Hay muchas cosas por las que vale la pena morir- dice la camarera, mientras se acerca a la mesa, una vez finalizado su turno, con un vaso de whisky en la mano-. Muere gente todos los dias- dice- Por veinte euros. Por mirar a la persona equivocada en el momento equivocado. Por un puñado de gramos. El hecho de morir no nos indica el valor de una persona.
-¿Que es puessss?- grita alguien.
-Matar- contesta ella.
Hay un momento de silencio mientras los hombres del bar piensan en lo que acaba de decir, y se dan cuenta de que ese tono de voz duro y tranquilo guarda una estrecha relacion con algo que hay en su mirada, algo que pone muy nervioso a quien observa desde demasiado cerca.
Alguno de los borrachos pregunta:
-¿Y tu por qué estas dispuesta a matar?
Ella sonrie. Levanta el vaso de whisky mientras las luces se reflejan en los cubitos.
-Por mi familia- asegura ella- Y solo por mi familia.
Algunos de los borrachos rien timidamente.
-Sin pensarlo dos veces.- insiste- Sin compasion. Sin mirar atras
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